La escuela
de la época franquista y los recuerdos de la infancia
originaron No hablaré en clase,
una especie de puzzle nostálgico que se convirtió en
uno de los espectáculos más representativos
de la transición española. El espíritu
del espectáculo podría explicarse con una
de las últimas frases que en él se pronunciaban:"Desafortunada
memoria que nos obligas a saber por qué caminos
hemos llegado a ser quien somos".
La misma noche del estreno se pudo ver que No hablaré en
clase había hecho diana. Empezaron a llover
contratos de todas parte del Estado español, cosa
que obligó a todos los miembros de la compañía
a plantearse seriamente la posibilidad de tener que optar
por una dedicación exclusiva.
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